Esta es una felicidad que solo los venezolanos nacidos en
los 90s entendemos, la única e inigualable vaquita Galak ha vuelto al mercado
venezolano (por fin una buena noticia entre tanta desgracia) y con ella ha
traído millones de sonrisas y recuerdos de esos bonitos años que parecen nunca más volverán, no por nada los
venezolanos inundamos las redes sociales de fotografías presumiendo de ese
primer envoltorio que vimos, compramos y disfrutamos después de tantos años.
Como buena #ChocolateLover que soy estoy inmensamente
agradecida con el ser que decidió traer de regreso a este chocolate, de verdad
que Galak ha sido un delicioso alivio
para todas estas trastornadas y cansadas almas en las que nos hemos convertido
con este exceso de patria y escases de vida.
Y para cerrar este muy feliz regreso no me queda más que
preguntar ¿podemos alimentar a la vaquita o cambiarle el diseño? Creo que la
dieta de Maduro también la atrapo XD
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